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Descendientes de alemanes viven a la vieja usanza en la Amazonía peruana

Cerca de 250 familias menonitas conservadoras habitan el distrito de Sarayacu, en el que su forma de vivir -eminentemente agrícola y dictada por la religión- los hizo depredar cerca de 3 mil hectáreas de bosque secundario y enfrentarse en juicio con el Estado peruano. Decenas de niños menonitas nacidos en territorio nacional, debidamente inscritos, aguardan resolución del problema que supone su peculiar día a día. Mientras “gringos” son aceptados por vecinos y lugareños, ONG’s condenan y satanizan su presencia.


Fotos: Hugo Enrique Alejos


Don Guillermo Fehr, jefe de la colonia Wanderland y padre de cuatro hijos -dos varones y una mujer ya comprometidos y una niña con esclerosis múltiple- es dueño de 15 hectáreas en las que cosecha arroz, maíz y soya. El hombre, de unos 60 años, vive entre Pucallpa -hasta donde llega para realizar distintos trámites en representación de los suyos, así como comercializar sus productos- y Tierra Blanca, centro poblado en el corazón de la selva loretana que en años pasados fue duramente golpeado por mafias relacionadas al narcotráfico y al tráfico ilícito de especies forestales. Guillermo se ha ganado el respeto de los líderes mestizos de Tierra Blanca, con quien comparten transporte y de quien aprenden nuevas técnicas agrarias y el valor del trabajo duro.

1. La familia de Guillermo, jefe menonita, vive a la vieja usanza de sus antepasados europeos, sin usar energía eléctrica y alimentándose de pollo frito, papas y chancho. Los menonitas de Tierra Blanca cenan ni bien se pone el sol.

2. Los menonitas comparten transporte con los lugareños durante su viaje por los ríos amazónicos que los conectan con las principales ciudades en las que ofrecen sus productos. Uno de los medios más comunes para llegar de Pucallpa a Sarayacu es subirse a un “Henry”, una gran embarcación en la que coinciden con personas -nativos y mestizos- que transitan con productos y carga.

3. Durante cada mañana los menonitas ofrecen su cuota de leche para el fondo común de este producto del que se elaboran quesos y otros derivados para ofrecerlos en Pucallpa o Iquitos. Cada colonia tiene una o dos fabricas de lácteos, en cuyo sitio jovenes de familias humildes son entrenados en el oficio de la elaboración de productos alimentarios y la administración.

4. Aunque la acusación por deforestación -materializada en una carpeta que lleva la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental- incluye el hecho de comercializar productos maderables, los líderes menonitas sostienen que solo toman la madera para construir sus viviendas y carretas.

5. La base de la dieta de los más de 600 menonitas que pueblan la colonia Wanderland es el pollo, que es cocido de forma tradicional en aceite y que proviene del corral de cada familia. Son las mujeres las encargadas de preparar los alimentos.

6. Cataleya Fehr en compañía de su madre, María Schlamp, dentro de una habitación especial para las mujeres. Cataleya es la hija mayor de Guillermo y ya está comprometida en matrimonio arreglado y pronto se casará con un joven que tiene las posibilidades de darle una vida digna. Las mujeres menonitas no hablan español ni tienen permitido interactuar con varones de fuera de su colonia.

7. Entre menonitas es tradición tener la cantidad de hijos que uno pueda alimentar. La familia más extensa en Wanderland es la de don Bernardo Dyck, ministro de la colonia, quien tiene diez hijos de los que los dls últimos son peruanos. Hace un año, mientras daba a luz a su onceavo hijo, la esposa del líder murió desangrada.

8. El uso de la luz para la noche se reduce a la poca intensidad de las lámparas a kerosene que tienen. La idea, explican, es que se usen solo energías provenientes de fuentes fósiles, más no electricidad.

9. La hija menor de Guillermo padece esclerosis múltiple y fue luego de su nacimiento que el padre de familia decidió no tener más hijos, a pesar de contar con los medios para hacerlo. A raíz de los tratamientos que la pequeña debe realizarse en la ciudad y los cuidados especiales que se deben tener sobre ella, la familia de don Guillermo es conocida por ser una de las más receptivas con las visitas de personas de fuera de la colonia.

10. Para montar sus viviendas siempre colindantes con su parcela agrícola, los integrantes menonitas tumban la purma o bosque en descanso. Su rápido avance en este propósito los hizo merecedores de la fama de deforestadores que tienen. Ellos, sin embargo, afirman no haber incurrido en delito porque hacen uso de este espacio para fines agrarios que su religión -reconocida por el Estado- les tiene por dogma.

11. La forma de vestir de los menonitas también indica su posición o pertenencia a determinada colonia. En Wanderland, los jóvenes usan camisas de colores claros mientras que los ministros y jefes usan colores oscuros.

12. En la escuela, los niños menonitas son instruidos -en su lengua original que es el alto alemán- a sacar cuentas (contabilidad y administración para sus pequeños negocios) y aprender los cánones de su doctrina religiosa. Los niños y las niñas se sientan por separado.

13. Desde pequeños, los hijos varones son entrenados para montar caballo, que es la principal fuerza de transporte al interior de las distintas colonias. Los hijos reciben encargos y mandados para el hogar.

14. La apertura de las colonias para usar maquinaria durante su trabajo agrario abre también el rubro de negocio de autopartes y herramientas mecánicas, por lo que en cada colonia funciona un negocio relativo a la venta de artículos de ferretería, siempre atendido por jóvenes.

15. La deforestación de la que son acusados los líderes religiosos menonitas tiene su origen en la poca rigurosidad de la legislación peruana y los vacíos legales, así como la desidia de los entes fiscalizadores, es así como estos grupos son actualmente investigados por tráfico de tierras.

16. Las autoridades de Tierra Blanca, contraria a la posición de ONGs y la FEMA, ven con buenos ojos la presencia de las colonias menonitas llegadas en su mayoría desde Bolivia y Bélice. La cantidad de negocios que tienen por objeto hacer tratos con los “gringo” es cada vez mayor, por lo que se dinamiza la economía en una zona históricamente golpeada por el crimen organizado y otras mafias.

17. Hoy por hoy no es poco común ver menonitas en los distintos embarcaderos de los ríos que alimentan al Ucayali en Loreto. Los varones jefes son los únicos que hablan español y están encargados de los negocios y la política.

18. La destreza para elaborar lácteos les ha servido para dar la imagen de trabajadores y es que el estricto sistema educativo primario al que los menores de edad son sometidos les significa trabajo seguro en la colonia.

19. Algunos niños menonitas entienden hasta las dos variantes del alemán que practican (alto y bajo). Además, tienen DNI peruano, y por más que la constitución los ampare como a cualquier ciudadano nacido en nuestro territorio, ellos no piden más que ser tenidos en cuenta en la planificación de los servicios de salud de las zonas alejadas de la ciudad.

20. El problema de la presencia menonita en la Amazonía peruana requiere ser analizado desde otros puntos más allá del que determina que su presencia foránea y agrícola sería nociva para la zona. Los menonitas -ante el letargo de autoridades- siguen expandiéndose y creciendo en número, así como ganando adeptos en la selva peruana.





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