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La bodega muere, Petroperú sobrevive, por Hans Rothgiesser

Como Julio Velarde bien lo dijo en Cusco hace unos meses, el problema de compararse con los países de la región es que América Latina hoy en día es un desastre. Y esto es lo que intentó hacer de forma bastante antojadiza Diario La República para defender los intereses particulares de Petroperú.



Como Julio Velarde bien lo dijo en Cusco hace unos meses, el problema de compararse con los países de la región es que América Latina hoy en día es un desastre. Y esto es lo que intentó hacer de forma bastante antojadiza Diario La República para defender los intereses particulares de Petroperú.


La defensa del diario obvia, por ejemplo, el pequeñísimo detalle de que Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) es un ejemplo mundial de mal manejo de empresa pública, que Petrobras está atravesando un tremendo escándalo, y que el gas se está acabando en Bolivia porque su empresa pública no reinvierte en exploración y va a la deriva. Pero para algunos medios de comunicación y líderes, la defensa de Petroperú, aunque sea una empresa quebrada, corrupta e ineficiente, es un asunto religioso y se nota en lo infantil de sus argumentos. No obstante, mantengamos la vista en lo esencial. Esto no es un asunto de qué empresa está “menos peor” que la otra. Esto se trata de números y evidencias. ¿Petroperú es una empresa rentable?

A junio del 2023, los resultados acumulados de Petroperú -o sea, la suma de todas las utilidades pasadas que están ahí para ser usadas- eran de MENOS US$411 millones. Es decir, Petroperú no es una empresa que haya generado utilidades. Es una empresa que está en debe. Lo que es peor, esta misma cifra en diciembre del 2022 era de US$31 millones. Es decir, en la primera mitad del 2023 su pérdida acumulada se ha multiplicado poco más de 13 veces. Si la bodega de tu tío tuviera en medio año 13 veces más pérdidas que ganancias, seguramente le recomendarías a tu tío que la cierre antes de que pierda más dinero. Esa bodega moriría. Ya no existe. Pero Petroperú sigue existiendo y hasta le regalarán dos o tres lotes petroleros con la excusa de que será “temporal” cuando sabemos bien que una vez que ponga las garras en esos lotes y se compre a todos los alcaldes y líderes de la zona, nunca podrán sacarlo de ahí.

Antes este desastre y las maquiavélicas mentiras y ambigüedades que se dicen para defender a la empresa petrolera estatal, la propuesta del congresista Alejandro Cavero es ambiciosa, pero no lo suficiente. Sería preferible dividir Petroperú en todas sus unidades, dejar que funcionen algunas muy básicas y lo demás cerrarlo, y tirar la llave al océano.

No nos dejemos confundir con comparaciones sacadas del sombrero o números cocinados de una forma muy tramposa. Aquí las cosas son bien sencillas. Todas las propiedades, la planta y el equipo que tiene Petroperú a junio del 2023 estaban valorados en poco más de US$7.1 mil millones. Pues bien, todos los pasivos de la empresa en ese mismo momento US$7.5 mil millones. Es decir, incluso si rematamos la empresa como chatarra, no lograríamos cubrir la deuda que tiene.

Termino: si a esta realidad escandalosa a nivel financiero le sumamos que Petroperú no invertiría ni un dólar en exploración, no puede mantener la refinería de Talara, se le inunda o se le quema y, sufre de problemas medio ambientales cada cierto tiempo, lo que está ocurriendo hoy es inaudito y no es aceptable. Los contribuyentes peruanos no merecen sufrir esta tremenda estafa.


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